Pages

lunes, 19 de agosto de 2013

Los ''Voyager''. Ciencia

Un saludo de su amigo Sören Garza (hombre), desde México.

 

 

 

'Voyager 1' dejó el Sistema Solar

 

 

SE DESCUBRIÓ QUE...Luis González de Alba

DOMINGO, 2013-08-18 • TENDENCIAS

 

 

 

 

Que la sonda Voyager 1, lanzada el 5 de septiembre 1977, desde el Cabo Cañaveral, ha dejado el Sistema Solar, dice la Universidad de Maryland, y ha entrado al espacio interestelar. La NASA envió hace 36 años dos sondas gemelas, con la misión básica de explorar Júpiter y Saturno. Voyager 1 tuvo enorme éxito: envió imágenes de volcanes activos en Io, satélite de Júpiter, y detalles no perceptibles de los anillos de Saturno.

 

La Voyager 2 salió a explorar los siguientes planetas: Urano y Neptuno. Ambas llevaban un disco recubierto de oro donde las siluetas de un hombre y una mujer, de rasgos promedio y raza indefinida, saludaban con ademanes que, para nosotros, son amistosos: una botella lanzada no al mar, sino al infinito. El inolvidable Carl Sagan estuvo a cargo de diversos aspectos de la misión, entre ellos presidió el comité que, con la NASA, seleccionó las grabaciones para los discos de oro, "Sonidos de la Tierra", que incluyen saludos en 55 idiomas y sonidos de ballenas, de volcanes, terremotos, chimpancés, lobos, grillos, ranas.

 

Otra sección de los discos lleva música: El concierto de Brandenburgo no. 2 de Bach, música de Indonesia, Senegal y decenas de países. Las imágenes, para una civilización que pueda recuperarlas, muestran un mapa del Sistema Solar y fotos de varios planetas, así como definiciones matemáticas, la estructura del ADN, delfines, elefantes, gimnastas, buzos, y otro centenar de imágenes que ilustran la vida en nuestro planeta.

Aunque ha habido cierta controversia para definir cuándo el Voyager está fuera del Sistema Solar, ahora está claro que navega por el espacio interestelar con sus instrumentos científicos todavía en funcionamiento.

 

Una envoltura del Sol, más allá de los últimos planetas, se conoce como heliosfera, "es la región del espacio dominada por el campo magnético y las partículas cargadas que emanan de nuestra estrella: la heliopausa es la zona de transición, tanto de estructura como de localización desconocidas. Según los conocimientos actuales, sabemos que hemos cruzado esta misteriosa frontera cuando dejamos de recibir partículas solares y recibimos partículas de la galaxia", sostiene Marc Swisdak, autor principal del artículo publicado en línea esta semana por The Astrophysical Journal Letters.

 

Científicos de la NASA reportan "un abrupto incremento de electrones y protones galácticos". Una observación inesperada es que, si bien los sensores de la nave no captan partículas solares, la dirección del campo magnético no cambia en consecuencia. Una explicación es que la sonda aún está dentro de la heliosfera. Pero el equipo de Swisdak ofrece otra explicación: que la heliopausa es porosa y no presenta un claro "afuera" y "adentro". Esto se explicaría por los eventos de alta energía observables en el Sol, como las llamaradas, las eyecciones de masa de la corona solar y sus consecuencias notables en el magnetismo. Por estos hechos bien conocidos, la heliopausa no es una burbuja. El equipo científico plantea que el Voyager 1 cruzó la heliopausa el 27 de julio del 2012.

 

Otros modelos, consideran que la nave aún está dentro de la burbuja solar, como previene Ed Stone, físico del Caltech.

Los discos de oro con sonidos e imágenes de nuestro planeta son la parte más romántica del proyecto: esa botella lanzada al mar del espacio tardará 40 mil años en aproximarse a una estrella donde podría haber planetas que podrían tener vida que podría ser inteligente y tener, al menos, el nivel científico de la NASA…

La sonda Voyager 1 ya nos dio la fotografía, tomada el 14 de febrero de 1990, de "un punto azul pálido": la imagen de nuestro planeta a 6 mil millones de kilómetros, que dio ese bello título a un libro de Carl Sagan, y dice: "Allí han vivido todos los seres humanos alguna vez vivos, miles de religiones seguras de sí mismas, ideologías y doctrinas económicas, cada creador y destructor de civilizaciones, cada rey y cada campesino, cada joven pareja enamorada"…

 

 

www.luisgonzalezdealba.com
Twitter: @LuisGonzlezdeA

 

 

 

Fuente: milenio.com


--
La libertad no hace felices a los humanos..., simplemente los hace humanos.

--
Has recibido este mensaje porque estás suscrito al grupo "Francia" de Grupos de Google.
Para anular la suscripción a este grupo y dejar de recibir sus correos electrónicos, envía un correo electrónico a francia+unsubscribe@googlegroups.com.
Para publicar una entrada en este grupo, envía un correo electrónico a francia@googlegroups.com.
Visita este grupo en http://groups.google.com/group/francia.
Para obtener más opciones, visita https://groups.google.com/groups/opt_out.

''Doña Perfecta'', resumen de la novela

Un saludo de su amigo Sören Garza (hombre), desde México.

 

 

Doña Perfecta, resumen de la novela

Eduardo Rodríguez

 

 

Autor: Benito Pérez Galdós, novelista y dramaturgo; 1843-1920. Otras obras: Gloria, La familia de León Roch, Marianela, El amigo manso, El doctor Centeno, Fortunata y Jacinta, Miau, Misericordia (novelas); Episodios Nacionales (colección de 46 novelas históricas en cinco series); La loca de la casa, La de san Quintín, Electra (teatro).

 

Género y corriente: Novela costumbrista.

 

Estructura: La obra está dividida en 33 capítulos numerados y nominados.

 

Sinopsis: Pepe Rey llega a la "salvaje" Orbajosa, "pueblo enano y por eso soberbio feudo donde impera la viuda doña Perfecta, su tía paterna.

 

Pepe Rey, ingeniero de 34 años, se dirige allá para conocer a su prometida Rosario, hija única de doña Perfecta, quien tiene fama de dama muy virtuosa, y a tomar posesión de Los Alamillos de Bustamante, tierras fértiles que había heredado de su madre.

 

Aquel casamiento había sido idea del padre de Pepe Rey, lo que aprueba y comparte doña Perfecta.

 

Cuando el joven llega al pequeño pueblo, su tía y Rosario lo reciben con muestras sinceras de cariño y agrado. Su venida, en cambio, no es bien acogida por el canónigo de la catedral, don Inocencio, consejero espiritual de doña Perfecta y asiduo tertulio de su casa. Este malestar y antipatía se deben a que la sobrina del canónigo, María Remedios, es madre de Jacintillo, flamante abogado al que ambos pretenden casar con Rosario.

 

Don Inocencio, conservador y ortodoxo, choca de inmediato con las ideas progresistas de Pepe Rey y se las ingenia para que el joven también entre en pugna con las convicciones ultraclericales de su tía y con las de otros lugareños desconfiados y supersticiosos, hostiles y soberbios como la mayoría de los habitantes de Orbajosa, en quienes predomina un criterio arcaico y cerrado frente a la ciencia y al progreso que defiende el joven ingeniero.

 

Entonces, el canónigo y doña Perfecta entablan contra Pepe Rey una guerra sorda e hipócrita, cuyo pretexto es el supuesto ateísmo que le atribuyen, sin que aquél haya dado motivo alguno para semejantes acusaciones. Ambos fomentan intrigas y escándalos, pleitos entre Pepe Rey y los colindantes de sus tierras, murmuraciones en su contra, destitución del cargo oficial que éste trae, expulsión de la catedral por supuestas irreverencias, hasta que doña Perfecta termina por recluir a Rosario en su habitación para que no pueda verse con su prometido. Finalmente echa a éste de la casa porque "era una inmunda gusanera de pleitos."

 

Pepe Rey, que ama verdaderamente a Rosario y es correspondido por ella, pese a sentir cruelmente la pugna entre su amor, su fe y su deber de hija, está decidido a casarse con la joven, aunque doña Perfecta se oponga. Para tratar este asunto y ponerse de acuerdo con su prometida, acude a verla a medianoche. Pero la terrible tía es avisada de esta visita por María Remedios, quien ha estado espiando al ingeniero.

 

Dominada por el odio y la ira, la viuda ordena a Caballuco, encargado del correo y cacique del lugar, que mate al joven, y éste ejecuta la orden de inmediato.

 

Para ocultar el asesinato, se divulga la idea de que Pepe Rey se ha suicidado, pretexto esgrimido por el clero para negarle cristiana sepultura. Enterada de estos trágicos sucesos, Rosario enferma de dolor y angustia, para finalmente enloquecer, y como su mal es incurable, la recluyen definitivamente en una casa para enfermos mentales.

 

La novela, una de las mejores y más difundidas de Pérez Galdós, profundiza en el análisis psicológico de sus personajes, se deleita en la descripción de ambientes, y entra al estudio de problemas sociológicos a la manera del naturalismo, ya difundido en España.

 

Pero la riqueza imaginativa del autor es lo que predomina en la obra, por lo que Doña Perfecta destaca principalmente como excelente representación de pasiones en pugna.

 

 

 

Fuente:

http://resumendelibros.blogspot.mx/2010/10/dona-perfecta.html


--
La libertad no hace felices a los humanos..., simplemente los hace humanos.

--
Has recibido este mensaje porque estás suscrito al grupo "Francia" de Grupos de Google.
Para anular la suscripción a este grupo y dejar de recibir sus correos electrónicos, envía un correo electrónico a francia+unsubscribe@googlegroups.com.
Para publicar una entrada en este grupo, envía un correo electrónico a francia@googlegroups.com.
Visita este grupo en http://groups.google.com/group/francia.
Para obtener más opciones, visita https://groups.google.com/groups/opt_out.

''Doña Perfecta'', Benito Pérez Galdós, capítulo uno. Novela

Un saludo de su amigo Sören Garza (hombre), desde México.

 

 

 

Doña Perfecta (1876)

Benito Pérez Galdós

 

 

 

Capítulo I

 

 

¡Villahorrenda!... ¡Cinco minutos!

 

Cuando el tren mixto descendente, núm. 65 (no es preciso nombrar la línea), se detuvo en la pequeña estación situada entre los kilómetros 171 y 172, casi todos los viajeros de segunda y tercera clase se quedaron durmiendo o bostezando dentro de los coches, porque el frío penetrante de la madrugada no convidaba a pasear por el desamparado andén. El único viajero de primera que en el tren venía bajó apresuradamente, y dirigiéndose a los empleados, preguntóles si aquél era el apeadero de Villahorrenda. (Este nombre, como otros muchos que después se verán, es propiedad del autor.)

 

—En Villahorrenda estamos —repuso el conductor, cuya voz se confundía con el cacarear de las gallinas que en aquel momento eran subidas al furgón—. Se me había olvidado llamarle a usted, señor de Rey. Creo que ahí le esperan a usted con las caballerías.

—¡Pero hace aquí un frío de tres mil demonios! —dijo el viajero envolviéndose en su manta—. ¿No hay en el apeadero algún sitio dónde descansar y reponerse antes de emprender un viaje a caballo por este país de hielo?

 

No había concluido de hablar, cuando el conductor, llamado por las apremiantes obligaciones de su oficio, marchóse, dejando a nuestro desconocido caballero con la palabra en la boca. Vio éste que se acercaba otro empleado con un farol pendiente de la derecha mano, el cual movíase al compás de la marcha, proyectando geométrica serie de ondulaciones luminosas. La luz caía sobre el piso del andén, formando un zig-zag semejante al que describe la lluvia de una regadera.

 

—¿Hay fonda o dormitorio en la estación de Villahorrenda? —preguntó el viajero al del farol.

—Aquí no hay nada —respondió éste secamente, corriendo hacia los que cargaban y echándoles tal rociada de votos, juramentos, blasfemias y atroces invocaciones que hasta las gallinas escandalizadas de tan grosera brutalidad, murmuraron dentro de sus cestas.

—Lo mejor será salir de aquí a toda prisa —dijo el caballero para su capote—. El conductor me anunció que ahí estaban las caballerías.

 

Esto pensaba, cuando sintió que una sutil y respetuosa mano le tiraba suavemente del abrigo. Volvióse y vio una oscura masa de paño pardo sobre sí misma revuelta y por cuyo principal pliegue asomaba el avellanado rostro astuto de un labriego castellano. Fijóse en la desgarbada estatura que recordaba al chopo entre los vegetales; vio los sagaces ojos que bajo el ala de ancho sombrero de terciopelo viejo resplandecían; vio la mano morena y  acerada que empuñaba una vara verde, y el ancho pie que, al moverse, hacía sonajear el hierro de la espuela.

—¿Es usted el señor don José de Rey? —preguntó echando mano al sombrero.

—Sí; y usted —repuso el caballero con alegría— será el criado de doña Perfecta que viene a buscarme a este apeadero para conducirme a Orbajosa.

—El mismo. Cuando usted guste marchar... La jaca corre como el viento. Me parece que el señor don José ha de ser buen jinete. Verdad es que a quien de casta le viene...

—¿Por dónde se sale? —dijo el viajero con impaciencia—. Vamos, vámonos de aquí, señor... ¿Cómo se llama usted?

—Me llamo Pedro Lucas —respondió el del paño pardo, repitiendo la intención de quitarse el sombrero— pero me llaman el tío Licurgo. ¿En dónde está el equipaje del señorito?

—Allí bajo el reloj lo veo. Son tres bultos. Dos maletas y un mundo de libros para el señor don Cayetano. Tome usted el talón.

 

Un momento después señor y escudero hallábanse a espaldas de la barraca llamada estación, frente a un caminejo que partiendo de allí se perdía en las vecinas lomas desnudas, donde confusamente se distinguía el miserable caserío de Villahorrenda. Tres caballerías debían transportar todo, hombres y mundos. Una jaca, de no mala estampa, era destinada al caballero. El tío Licurgo oprimiría los lomos de un cuartago venerable, algo desvencijado aunque seguro, y el macho cuyo freno debía regir un joven zagal de piernas listas y fogosa sangre, cargaría el equipaje.

 

Antes de que la caravana se pusiese en movimiento, partió el tren, que se iba  escurriendo por la vía con la parsimoniosa cachaza de un tren mixto. Sus pasos, retumbando cada vez más lejanos, producían ecos profundos bajo tierra. Al entrar en el túnel del kilómetro 172, lanzó el vapor por el silbato, y un aullido estrepitoso resonó en los aires. El túnel, echando por su negra boca un hálito blanquecino, clamoreaba como una trompeta, al oír su enorme voz, despertaban aldeas, villas, ciudades, provincias.

 

Aquí cantaba un gallo, más allá otro. Principiaba a amanecer.

 

 

Para descargar el libro completo:

 

http://www.vicentellop.com/TEXTOS/galdos/dperfecta.pdf


--
La libertad no hace felices a los humanos..., simplemente los hace humanos.

--
Has recibido este mensaje porque estás suscrito al grupo "Francia" de Grupos de Google.
Para anular la suscripción a este grupo y dejar de recibir sus correos electrónicos, envía un correo electrónico a francia+unsubscribe@googlegroups.com.
Para publicar una entrada en este grupo, envía un correo electrónico a francia@googlegroups.com.
Visita este grupo en http://groups.google.com/group/francia.
Para obtener más opciones, visita https://groups.google.com/groups/opt_out.