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miércoles, 8 de febrero de 2017

''Las batallas en el desierto'', José Emilio Pacheco. Novela

Un saludo de su amigo Sören Garza (hombre), desde México.

 

 

 

Las batallas en el desierto

José Emilio Pacheco

 

 

 

I

El mundo antiguo

 

 

 

Me acuerdo, no me acuerdo: ¿qué año era aquél?; Ya había supermercados pero no televisión, radio tan sólo: Las aventuras de Carlos Lacroix, Tarzán, El Llanero Solitario, La Legión de los Madrugadores, Los Niños Catedráticos, Leyendas de las calles de México, Panseco, El Doctor I.Q., La Doctora Corazón desde su Clínica de Almas. Paco Malgesto narraba las corridas de toros, Carlos Albert era el cronista de futbol, el Mago Septién trasmitía el beisbol. Circulaban los primeros coches producidos después de la guerra: Packard, Cadillac, Buick, Chrysler, Mercury, Hudson, Pontiac, Dodge, Plymouth, De Soto. Íbamos a ver películas de Errol Flynn y Tyrone Power, a matinés con una de episodios completa: La invasión de Mongo era mi predilecta. Estaban de moda Sin ti, La rondalla, La burrita, La múcura, Amorcito Corazón. Volvía a sonar en todas partes un antiguo bolero puertorriqueño: "Por alto esté el cielo en el mundo, por hondo que sea el mar profundo, no habrá una barrera en el mundo que mi amor profundo no rompa por ti".

 

Fue el año de la poliomielitis: escuelas llenas de niños con aparatos ortopédicos; de la fiebre aftosa: en todo el país fusilaban por decenas de miles reses enfermas; de las inundaciones: el centro de la ciudad se convertía otra vez en laguna, la gente iba por las calles en lancha. Dicen que con la próxima tormenta estallará el Canal del Desagüe y anegará la capital. Qué importa, contestaba mi hermano, si bajo el régimen de Miguel Alemán ya vivimos hundidos en la mierda.

 

La cara del Señor presidente en dondequiera: dibujos inmensos, retratos idealizados, fotos ubicuas, alegorías del progreso con Miguel Alemán como Dios Padre, caricaturas laudatorias, monumentos. Adulación pública, insaciable maledicencia privada. Escribíamos mil veces en el cuaderno de castigos: "Debo ser obediente, debo ser obediente, debo ser obediente con mis padres y con mis maestros". Nos enseñaban historia patria, lengua nacional, geografía del DF: los ríos (aún quedaban ríos), las montañas (se veían las montañas). Era el mundo antiguo. Los mayores se quejaban de la inflación, los cambios, el tránsito, la inmoralidad, el ruido, la delincuencia, el exceso de gente, la mendicidad, los extranjeros, la corrupción, el enriquecimiento sin límite de unos cuantos y la miseria de casi todos.

 

Decían los periódicos: El mundo atraviesa por un momento angustioso. El espectro de la guerra final se proyecta en el horizonte. El símbolo sombrío de nuestro tiempo es el hongo atómico. Sin embargo había esperanza. Nuestros libros de texto afirmaban: "Visto en el mapa México tiene forma de cornucopia o cuerno de la abundancia". "Para el impensable año dos mil se auguraba —sin especificar cómo íbamos a lograrlo— un porvenir de plenitud y bienestar universales. Ciudades limpias, sin injusticia, sin pobres, sin violencia, sin congestiones, sin basura. Para cada familia una casa ultramoderna y aerodinámica (palabras de la época). A nadie le faltaría nada. Las máquinas harían todo el trabajo. Calles repletas de árboles y fuentes, cruzadas por vehículos sin humo ni estruendo ni posibilidad de colisiones. El paraíso en la tierra. La utopía al fin conquistada.

 

Mientras tanto nos modernizábamos, incorporábamos a nuestra habla términos que primero habían sonado como pochismos en las películas de Tin Tan y luego insensiblemente se mexicanizaban: tenquíu, oquéi, uasamara, sherap, sorry, uan móment pliis. Empezábamos a comer hamburguesas, pays, donas, jotdogs, malteadas, áiscrim, margarina, mantequilla de cacahuate. La cocacola sepultaba las aguas frescas de jamaica, chía, limón. Los pobres seguían tomando tepache. Nuestros padres se habituaban al jaibol que en principio les supo a medicina. En mi casa está prohibido el tequila, le escuché decir a mi tío Julián. Yo nada más sirvo whisky a mis invitados: hay que blanquear el gusto de los mexicanos.

 

 

Para descargar el libro completo:

 

http://telesecundaria.gob.mx/mesa_tecnica/files/lasbatallaseneldesierto.pdf

 

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domingo, 15 de enero de 2017

''Canción de otoño en primavera'', Rubén Darío. Poema

 

Un saludo de su amigo Sören Garza (hombre), desde México.

 

 

 

Canción de Otoño en Primavera

Rubén Darío

 

 

Juventud, divino tesoro,

¡ya te vas para no volver!

Cuando quiero llorar, no lloro...

y a veces lloro sin querer...

 

Plural ha sido la celeste

historia de mi corazón.

Era una dulce niña, en este

mundo de duelo y de aflicción.

 

Miraba como el alba pura;

sonreía como una flor.

Era su cabellera obscura

hecha de noche y de dolor.

 

Yo era tímido como un niño.

Ella, naturalmente, fue,

para mi amor hecho de armiño,

Herodías y Salomé...

 

Juventud, divino tesoro,

¡ya te vas para no volver!

Cuando quiero llorar, no lloro...

y a veces lloro sin querer...

 

Y más consoladora y más

halagadora y expresiva,

la otra fue más sensitiva

cual no pensé encontrar jamás.

 

Pues a su continua ternura

una pasión violenta unía.

En un peplo de gasa pura

una bacante se envolvía...

 

En sus brazos tomó mi ensueño

y lo arrulló como a un bebé...

Y te mató, triste y pequeño,

falto de luz, falto de fe...

 

Juventud, divino tesoro,

¡te fuiste para no volver!

Cuando quiero llorar, no lloro...

y a veces lloro sin querer...

 

Otra juzgó que era mi boca

el estuche de su pasión;

y que me roería, loca,

con sus dientes el corazón.

 

Poniendo en un amor de exceso

la mira de su voluntad,

mientras eran abrazo y beso

síntesis de la eternidad;

 

y de nuestra carne ligera

imaginar siempre un Edén,

sin pensar que la Primavera

y la carne acaban también...

 

Juventud, divino tesoro,

¡ya te vas para no volver!

Cuando quiero llorar, no lloro...

y a veces lloro sin querer.

 

¡Y las demás! En tantos climas,

en tantas tierras siempre son,

si no pretextos de mis rimas

fantasmas de mi corazón.

 

En vano busqué a la princesa

que estaba triste de esperar.

La vida es dura. Amarga y pesa.

¡Ya no hay princesa que cantar!

 

Mas a pesar del tiempo terco,

mi sed de amor no tiene fin;

con el cabello gris, me acerco

a los rosales del jardín...

 

Juventud, divino tesoro,

¡ya te vas para no volver!

Cuando quiero llorar, no lloro...

y a veces lloro sin querer...

¡Mas es mía el Alba de oro!

 

 

Fuente:

 

http://www.los-poetas.com/a/dario1.htm

 

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miércoles, 4 de enero de 2017

Red Flor de Lis / Astrologia Karmica Evolutiva



 

Astrología Kármica Evolutiva

 


Estamos condicionados a influencias astrales de acuerdo a la ley de la Causa- Efecto. Una vez que hagamos la "corrección", tomando consciencia de nuestros patrones automáticos del subconsciente, podremos trascender los astros. Para ello debemos asumir responsabilidad de nuestras creaciones, dejando de lado el victimismo.

Separa tu cita para comenzar el año manifestando realidades de manera consciente, creando tus propias profecías.

Valor: S/120.00

Facilita: Ana Karina Sandoval, Comunicadora y Canal Espiritual


El Retorno al Árbol de la Vida
Introducción a la Kabbalah


Tercera Edición del Taller

"Kabbalah es la perenne enseñanza de los atributos de la divinidad, de la naturaleza, del universo y del destino del hombre" Julio C.Stelardo

La Kabbalah es una sabiduría antigua que revela cómo el universo y la vida funcionan. En un nivel literal, la palabra Kabbalah significa "recibir". Y es el estudio de cómo recibir la plenitud en nuestras vidas.

Kabbalah no es una religión ni una doctrina sino una sabiduría espiritual, que existen leyes en el Universo que son reglas espirituales y que debemos seguirlas para nuestro crecimiento.

Como todas las tradiciones espirituales, la Kabbalah puede aprenderse hasta cierto punto, pero en realidad debe "experimentarse". En este camino están los misterios prontos para ser develados; corresponde al estudiante el darse cuenta, que el camino es individual.

Contenido del Curso

• El cortocircuito del Jardín del Edén
• El Árbol del Conocimiento
• El Retorno al Árbol de la Vida
• Las 22 letras hebreas
• Las 10 sefirot
• La esfera oculta del conocimiento
• Los pilares del templo
• La shekinah y la física cuántica
• Los 72 nombres de Dios
• El Adam Kadmon
• Los kabbalistas judíos, cristianos cátaros y musulmanes sufíes
• Cómo meditar cabalísticamente
• Oraciones Kabbalistas
• La Kabbalah como forma de vida

Fecha: Sábado 21 de enero de 1:30pm a 18:00 horas
Lugar: Av. 2 de mayo, San Isidro (dirección exacta a los inscritos)

Facilita: Karina Sandoval, Licenciada en comunicaciones, canal espiritual

Incluye: Material encuadernado y CD con música cabalista

Valor: S/ 120.00 soles

Para reservar cupo, realizar el depósito en cualquiera de las siguientes cuentas y enviar la constancia a redflordelis@gmail.com. Máximo 15 personas

Banco de Crédito
ahorros soles 193-13907976-0-58
Titular de la cuenta: SANDOVAL CACERES ANA KARINA
Código cuenta interbancario 00219311390797605818

Banco Continental:
Ahorros Soles
0011 0383 0200210259 74
Titular de la cuenta: SANDOVAL CACERES ANA KARINA
Código Interbancario: 011-383-000200210259-74


 


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