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lunes, 20 de octubre de 2014

Explicación del libro ''La intuición del instante'' de Bachelard

Un saludo de su amigo Sören Garza (hombre), desde México.

 

 

 

La intuición del instante. Breve acercamiento a la poética de Gastón Bachelard

Héctor Romero

 

 

 

Todos, sin excepción, hemos sentido alguna vez el pasar del tiempo. Justo ahora, en el momento en que redacto estas letras, me es completamente imposible dejar de lado su transitar. Cada que agrego una nueva palabra, que presiono una tecla más de la computadora, Cronos me arrebata el aliento. Pensar acaso en una posible disolución, en una transfiguración o una fuga que impida el paso temporal, es casi imposible. En este fluir etéreo, metafísico, me descubro atrapado en una sucesión algebraica en la cual, al parecer, estoy inmerso sin promesa de tregua. A su vez, me comprendo como siempre distinto a mí mismo conforme avanzan los segundos, y deviene en mí la figura perpetua de la fugacidad.

 

Pocos son los afortunados que han logrado desprenderse de las cadenas ineludibles del tiempo. Muchos lo han intentado y en ello se les ha ido la propia vida; incluso, hay quienes han buscado la fuente inagotable de la eternidad. Pero aunque la fuente de la juventud —al menos hasta ahora— sigue siendo un mito, algunos han podido desprenderse de los zapatos de plomo que nos atan al tiempo. Bachelard, filósofo, poeta y alquimista de palabras, es uno de ellos.

 

En su texto La intuición del instante, Bachelard plantea la posibilidad de una ruptura del tiempo a través de la poesía. Esta ruptura del tiempo común, aquel que transcurre horizontalmente, es posible mediante el «instante poético», es decir, la creación de un tiempo ascendente que transcurre verticalmente y acontece en dicha práctica literaria. El instante poético es, en este sentido, la rasgadura vertical que rompe con la temporalidad lineal y deviene en nuevas constelaciones temporales. Esta rasgadura del tiempo horizontal ocurre mediante una relación armónica de dos opuestos, es decir, gira en torno a la ambivalencia.

 

El instante poético es resultado de la antinomia. Sólo aquel que puede afirmar todos sus demonios de una sola vez, hacer que coexistan entre las llamas de lo incierto, puede hacer del mundo un instante. El ordenamiento de las ambivalencias en la poesía es, para Bachelard, un tiempo en el cual el poeta se desprende del tiempo de los otros, del tiempo de la vida y del propio mundo: el tiempo no corre, brota. De tal manera, la poesía es el arte de la atemporalidad:

 

"En todo poema verdadero se pueden encontrar los elementos de un tiempo detenido, de un tiempo que no sigue el compás, de un tiempo al que llamaremos vertical para distinguirlo de un tiempo común que corre horizontalmente con el agua del río y con el viento que pasa [...] En esencia, el instante poético es una relación armónica de dos opuestos; es, cuando menos, conciencia de una ambivalencia. Pero es más, porque es una ambivalencia excitada, activa, dinámica." [Gaston Bachelard. La intuición del instante, FCE, p. 94].

 

Existe un punto muerto durante el día en el cual convergen la luz y la obscuridad. Basta mirar los tonos rojizos y morados que, como acuarela de Monet, matizan el cielo al atardecer, para darse una idea de la bella ambivalencia que acontece en el mundo. Ese inefable fenómeno de la naturaleza, ese justo interludio en donde no es de día ni de noche, resguarda un maravilloso secreto, el misterio del instante poético:

 

"…lo que tienen de 'vasto' la noche y la claridad no debe sugerirnos una visión espacial. La noche y la luz no se evocan por su extensión, por su infinito, sino por su unidad. La noche no es un espacio, es una amenaza de eternidad. Noche y luz son instantes inmóviles, instantes oscuros o luminosos, alegres o tristes, oscuros y luminosos, alegres y tristes".[ Gaston Bachelard. La intuición del instante, FCE, p. 100].

 

El instante poético es el dinamismo que surge de la antítesis del pasado y el porvenir, dando paso no a una nueva ramificación temporal, sino dando cuenta de la realidad propia del instante. El instante es, en este sentido, inextenso, y carece de toda horizontalidad. Pero la verticalidad no tiene que ser entendida meramente como una indicación de alguna ausencia, sino como un orden sin el cual la filiación de las imágenes poéticas no podría acontecer en el espíritu; tampoco ha de entenderse en el sentido ascensional de la idea platónica, sino como una fogata que abrasa al espíritu, que lo cobija de las tinieblas, en el mar de lo aparentemente insondable.

 

Y que es en lo insondable donde reside la verdadera esencia del instante poético, ese que se cristaliza como pequeños copos de nieve, creando un imperio en el silencio. El instante poético es una voz silenciosa, ese espacio estético inextenso que nos permite ser y dejar de ser, ascender sin dejar de caminar, a través del acontecimiento estético: poesía es el arte de volar. Sólo aquellos que estén dispuestos a lanzarse a la nada sin paracaídas, aquellos que se atrevan a crear abismos con el trazo de sus propias alas, y no volar porque ya existe el abismo, encontrarán el misterio alquímico del instante, del que tanto hablaba Gastón Bachelard.

 

 

 

Fuente:

 

http://www.aion.mx/la-intuicion-del-instante-breve-acercamiento-a-la-poetica-de-gaston-bachalrd.html


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''La intuición del instante'', Gaston Bachelard. Filosofía

Un saludo de su amigo Sören Garza (hombre), desde México.

 

 

La intuición del instante

Gaston Bachelard

 

 

 

 

 

La idea metafísica decisiva del libro de Roupnel es la siguiente: El tiempo sólo tiene una realidad, la del Instante. En otras palabras, el tiempo es una realidad afianzada en el instante y suspendida entre dos nadas. No hay duda de que el tiempo podrá renacer, pero antes tendrá que morir. No podrá transportar su » ser de uno a otro instante para hacer de él una duración. Ya el instante es soledad... Es la soledad más desnuda en su valor metafísico. Pero una soledad de orden más sentimental confirma el aislamiento trágico del instante: mediante una especie de violencia creadora, el tiempo limitado al instante nos aísla no sólo de los demás, sino también de nosotros mismos, puesto que rompe con nuestro más caro pasado.

 

Allí, desde el umbral de su meditación —y la meditación en el tiempo es tarea preliminar de toda metafísica— está así el filósofo ante la afirmación de que el tiempo se presenta como el instante solitario, como conciencia de una soledad. A continuación vemos cómo se volverán a formar el fantasma del pasado o la ilusión del porvenir; pero, para comprender bien a bien la obra que explicamos, antes que nada es necesario empaparse en la igualdad total del instante presente y de la realidad. ¿Cómo escaparía lo que es real a la marca del instante presente, pero, recíprocamente, cómo podría el instante presente no imprimir su huella sobre la realidad? Si mi ser sólo toma conciencia de sí en el instante presente, ¿cómo no ver que ese instante es el único terreno en que se pone a prueba la realidad? Aunque hubiéramos de eliminar nuestro ser, en efecto es preciso partir de nosotros mismos para demostrar el ser. Por consiguiente, tomemos primero nuestro pensamiento y lo sentiremos borrarse sin cesar con el instante que pasa, sin ningún recuerdo para lo que nos acaba de abandonar, ni tampoco esperanza, ya que estamos inconscientes, para lo que el instante que viene nos entregará. "Tenemos conciencia del presente y sólo del presente", nos dice Roupnel.

 

"El instante que se nos acaba de escapar es la misma muerte inmensa a la que pertenecen los mundos abolidos y los firmamentos extintos. Y, en las propias tinieblas del porvenir, lo ignoto mismo y temible contiene tanto el instante que se nos acerca como los Mundos y los Cielos que se desconocen todavía."

 

 

 

 

Para descargar el libro completo:

 

http://www.segnalo.it/TRACCE/sottolampada/TEMPO/Bachelard%20Gaston%20-%20La%20Intuicion%20Del%20Instante.PDF


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Datos biográficos de Guy de Maupassant

Un saludo de su amigo Sören Garza (hombre), desde México.

 

 

Guy de Maupassant

 

 

 

 

Henry René Albert Guy de Maupassant (Dieppe, 5 de agosto de 1850-París, 6 de julio de 1893) fue un escritor francés, autor principalmente de cuentos, aunque escribió seis novelas. Para el historiador del terror Rafael Llopis, Maupassant, perdido en la segunda mitad del siglo XIX, se encuentra muy lejano ya del furor del Romanticismo; es «una figura singular, casual y solitaria».

 

Existe una controversia acerca del lugar exacto de su nacimiento, generada por el biógrafo fecampés Georges Normandy en 1926. Según una primera hipótesis, habría nacido en Fécamp, en el Bout-Menteux, el 5 de agosto de 1850. Según la otra hipótesis habría nacido en el castillo de Miromesnil (Tourville-sur-Arques), a ocho kilómetros de Dieppe, como establece su partida de nacimiento. No obstante, todo parece apuntar a que el auténtico lugar de nacimiento fue este último.

 

Tuvo una infancia como la de cualquier muchacho de su edad, si bien su madre lo introdujo a edad temprana en el estudio de las lenguas clásicas. Su madre, Laure, siempre quiso que su hijo tomara el testigo de su hermano Alfred Le Poittevin, a la sazón íntimo amigo de Flaubert, cuya prematura muerte truncó una prometedora carrera literaria. A los doce años, sus padres se separaron amistosamente. Su padre, Gustave de Maupassant, era un indolente que engañaba a su esposa con otras mujeres. La ruptura de sus padres influyó mucho en el joven Guy. La relación con su padre se enfriaría de tal modo que siempre se consideró un huérfano de padre. Su juventud, muy apegada a su madre, Laure Le Poittevin, se desarrolló primero en Étretat, y más adelante en Yvetot, antes de marchar al liceo en Ruan. Maupassant fue admirador y discípulo de Gustave Flaubert al que conoció en 1867. Flaubert, a instancias de la madre del escritor de la cual era amigo de la infancia, lo tomó bajo su protección, le abrió la puerta de algunos periódicos y le presentó a Iván Turgénev, Émile Zola y a los hermanos Goncourt. Flaubert ocupó el lugar de la figura paterna. Tanto es así, que incluso se llegó a decir en algunos mentideros parisinos que Flaubert era padre biológico de Maupassant.

 

 

 

Fuente: Wikipedia.


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